Asociación de Madres y Padres de Día de Castilla y León

Poner en valor el juego

“Jugar no es dejar pasar el tiempo haciendo nada” (Zabalza, 2016). Jugar es respirar, observar, moverse, detenerse, integrar, construir, destruir, vivir, ser.

Jugando es como las criaturas se relacionan con su entorno y lo hacen suyo, es la manera en la que conocen el medio natural y la cultura del contexto en el que nacen. Jugando, viviendo y siendo construyen su identidad y su pensamiento y adquieren las herramientas que les van a permitir socializarse y aprender.

El juego es una actividad placentera sumamente viva, activa, íntima y creativa que a menudo las personas adultas interrumpen, dirigen, limitan e incluso eclipsan con su protagonismo.

La mirada pikleriana propone que las personas adultas intervengamos de una manera respetuosa en el juego de las niñas y niños. Hagámoslo protegiéndolo y poniéndolo en valor:


• Diseñando espacios armónicos, ordenados, limpios y seguros con retos motrices acorde a las necesidades de las niñas y niños.
• Ofreciendo un espacio con material pertinente, de calidad y en cantidad suficiente de acuerdo a los intereses de las criaturas.
• Evitando interrumpir a las niñas y niños cuando están concentradas/os en un proyecto.
• Anticipando la actividad de cuidado que vamos a realizar (alimentación, cambio de pañal, etc) en un momento en el que observemos que la criatura ha finalizado la labor que le ocupaba y por tanto pude estar en disposición de participar.
• Mostrándonos con una actitud disponible no intrusiva. Interviniendo directamente si la criatura lo solicita o si percibimos un peligro o una necesidad de ayuda en algún niño o niña
• Observando sistemáticamente cómo evoluciona el juego de cada persona para cambiar o ampliar, si fuera preciso, los objetos de juego o los elementos motrices.

Si procedemos de este modo favoreceremos que cada criatura inicie su juego con aquél material que llame su atención, sin haber sido estimulada para ello y sin que haya necesitado que nadie guie su proyecto de acción. La actividad autónoma nacerá de un interés interno y particular y su intensidad será regulada de acuerdo a sus necesidades.

“A través del juego, cada niño y cada niña va dibujando su propia geografía de capacidades, de iniciativas posibles e imposibles, de lo que se siente capaz de hacer y de aquello que todavía no puede o no sabe, de aquello que le gusta y le divierte y aquello que le desagrada o le deja indiferente. También el juego (los juegos) va fijando el umbral de riesgo (físico e intelectual) que cada niño/a se siente capaz de asumir” (Zabalza, 2016).


Mediante el juego libre, las criaturas, capaces, competentes, curiosas, conocerán por sí mismas el mundo a través de las propiedades de los objetos que puedan manipular. Podrán llevar a cabo sus propios proyectos dando respuesta a los conflictos que les surjan, disfrutando de sus logros y
aprendiendo de ellos a través de sus propias experiencias. El juego, libre, hará posible que las niñas y niños resuelvan sus tensiones internas, interpreten e integren los límites y jueguen a recrear y transformar la realidad dándole un significado íntimo y particular.

“La gran ventaja del juego libre no sólo es que el niño se propone una tarea él mismo, sino que descubre si se ha propuesto una tarea demasiado difícil. Entonces puede dar un paso atrás o puede modificarla” (Szoke, 2016).

Para que esta regulación se de “lo mas importante es que la cuidadora esté presente, de modo que los niños siempre sientan su interesada, empática y aseguradora presencia, tanto cuando están cerca como cuando están lejos” (Szoke, 2016) pues gracias a esta presencia las niñas y niños se sentirán afectivamente seguras y seguros para desplegar su potencial.

Decía Emmi Pikler que “el niño no es una marioneta en manos de un adulto todopoderoso” (David y Appell, 2010) y sin embargo, cuando tan a menudo el juego de las criaturas es intervenido y ninguneado, lo parece.

Seamos esa persona amable, disponible, discreta y presente que ofrece un espacio seguro y crea un contexto rico para que el juego se de con el menor número de límites.

Hagamos posible que el juego de las niñas y niños sea verdaderamente libre.


Sheila García Jiménez. “Caracoles” Madre de día. Burgos

Bibliografía

David, M. y Apell, G. (2010). Lóczy, una insólita atención personal. Barcelona: Ediciones Octaedro.

Falk, J. Y Tardos, A. (2002). Movimientos libres. Actividades autónomas. Barcelona: Octaedro: Rosa Sensat.

Heber, R. (2012). Materiales educativos para los niños y niñas de 0 a 3 años. Guía de orientación. Disponible en:
https://www.piklerloczy.org/sites/default/files/documentos/guia_materiales_educativos_0_3_anos_ministerio_de_educacion_peru.pdf.

Herrán, E. (Ed.). (2018). Claves de la educación Pikler-Lóczy. Compilación de 20 artículos escritos por sus creadoras. Budapest, Hungría: Pikler.


Kálló, E. y Balog, G. (2013). Los orígenes del juego libre. Budapest: Magyaros Zági Pikler-Lóczy.

Pikller, E. (1985).Moverse en libertad: desarrollo de la motricidad global. Madrid: Narcea,(Educación hoy).

Tardos, A. (2014). El adulto y el juego del niño. Barcelona: Octaedro: Rosa Sensat.

Szoke, A. (2016). Autónomo, pero no abandonado a su suerte. El apoyo de la actividad autónoma
en la escuela infantil 0-3. RELAdEI (Revista Latinoamericana de Educación Infantil), 5 (3) Monográfico Pikler-Lóczy, 41–46. Disponible en www.reladei.net.

Zabalza, M.(2016). La felicidad d ejugar. RELA- dEI – Revista Latinoamericana de Educación Infantil, 5(2), 8–12. Disponible en http://www.reladei.net

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