Asociación de Madres y Padres de Día de Castilla y León

Logo del Proyecto de Madre de Dia "Liebrecita Blanca" en la provincia de Valladolid

El Tiempo sin Tiempo

Uno de los pilares que sostiene una educación salutogénica y un desarrollo pleno de las capacidades de los/as niños/as, es un buen RITMO DIARIO. Un ritmo saludable, en el que se combinen momentos de EXPANSIÓN y momentos de CONCENTRACIÓN. La dinámica del día ha de ser vivenciada como una “gran respiración” que permita un desarrollo armonioso en los más pequeños/as. Acompañados de un adulto atento, consciente, observador, activo, empático y respetuoso. Que cree un entorno seguro con materiales naturales; y que facilite el movimiento libre, el contacto con la naturaleza y la participación en experiencias reales, significativas, bellas y llenas de bondad. Este ritmo debe estar marcado por el cuidado de las necesidades básicas de alimentación, descanso, higiene, juego y amor. En un ambiente cálido y hogareño. El adulto ha de establecer los tiempos de juego, descanso, alimentación, higiene; concentración y expansión. Y a través de TRANSICIONES calmadas, con canciones apropiadas para la primera infancia, época del año y actividad posterior a realizar; facilitar y guiar al niño/a al cambio de actividad. Estas transiciones suaves y repetitivas le permiten al infante anticipar lo que va a ocurrir. Y les facilita el cambio de una actividad de concentración a una más expansiva o viceversa; sin la necesidad de órdenes concretas y ruptura de la armonía ambiental. Importantísima también, la AUTOEDUCACIÓN de la Maestra. Saber acompañar mirando más allá de lo que nos están diciendo y leer todos los lenguajes no verbales, que casi siempre nos dan muchas más pistas. Mediante UNA OBSERVACIÓN ACTIVA. Estar disponible con atención plena, mirada atenta y un acompañamiento consciente. Las actividades artísticas semanales se organizan también de forma rítmica, de manera que cada día de la semana se hace una diferente (acuarela, pintura con ceras, modelado de cera de abeja, pan, salidas al exterior…). Esta regularidad ayuda al niño/a a situarse en el tiempo, le aporta seguridad y confianza en sí mismo y en el mundo que le rodea. Mensualmente, cada 28 días, con cada luna nueva, la jornada diaria gira entorno a un tema diferente que se desarrolla en los corros, canciones, poemas y cuentos de acuerdo con la época del año. El ritmo anual lo marca los cambios de estación y la celebración de las Fiestas del Año, a través de las cuales lo niños/as se impregnan de los aconteceres y características más destacadas de cada estaciones. Y siempre “SIN PRISA”, concediendo el tiempo y el tempo que cada niño necesita. Con PERSEVERANCIA SUAVE y en un ambiente amoroso en el que reine EL TIEMPO SIN TIEMPO. Belén Álvarez Alonso. Maestra de Educación Infantil. Madre de día Waldorf en : “Liebrecita Blanca” madre de día Parquesol. Valladolid.

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